Igualdad. Mujeres y Videollamada

Lejos de pensar que la videollamada ha provocado un efecto de igual a igual en las reuniones de empresa; las mujeres somos de nuevo las más perjudicadas.

Según diferentes estudios, entre ellos, unos realizado por la ONG Catalyst y recogido en El País Economía; casi a la mitad de las mujeres directivas les resulta más difícil hablar durante videollamadas y 1 de cada 5 mujeres se siente ignorada durante una reunión de este tipo.

El Foro Económico Mundial recoge en un informe publicado recientemente que a casi la mitad de las líderes empresariales estadounidenses les resulta más difícil hablar durante las reuniones virtuales en plataformas como Zoom.

Previamente hemos sido conscientes de las dificultades que tenemos las mujeres para ser escuchadas en las reuniones presenciales: la sociabilidad y directividad son adjetivos acuñados al hombre, el cual los desarrolla con mayor intensidad y a la vez son cualidades primordiales para ser escuchado y valorado.

La ausencia de lenguaje corporal, que en algunos momentos beneficia el mostrar que queremos intervenir, preguntar, dar nuestra opinión o punto de vista, se presenta como una fácil herramienta para poder ser ignorada de cualquier reunión.

Las mujeres tendemos a intervenir menos y somos interrumpidas con mayor frecuencia, se tiende a pensar que lo que decimos es menos importante que aquello que lo que dice cualquier hombre.

Por desgracia, ya tenemos nuevos términos para poner nombre a aquello que está sucediendo:

  • Manterrupting: cuando una mujer es continuamente interrumpida por un hombre.
  • Mansplaining: cuando un hombre explica ideas a las mujeres dando por sentado que no las saben.
  • Bropropriating: cuando un hombre se apropia de la idea de una mujer.

¿Nos resulta familiar, verdad?

Nuestra presencia, tono de voz, confianza y autoridad son la puerta que abre o no nuestra visibilidad en las reuniones de plataforma online.

¿Qué parte de responsabilidad tenemos durante estas reuniones? Una parte muy importante, sin duda.

Debemos hacernos escuchar, insistiendo las veces que sea preciso, no desde el lado del enfado, (ya que esto no ayudaría para conseguir nuestro propósito), sino consiguiendo una imagen segura , positiva y firme de nosotras mismas.

Por otra parte, las directivas también tienen un gran trabajo por desarrollar aquí; deben procurar que todas las trabajadoras sean escuchadas, estimular su participación y generar en ellas su confianza; por el bien de cualquier empresa que quiera prosperar.

Debemos terminar con aquellos comportamientos, ya primitivos, de tener más en cuenta a aquella persona que más participe o que de un mayor golpe (de voz) sobre la mesa.

Para enriquecer cualquier reunión o debate, se deben tener en cuenta todas las partes y todas las mujeres y se debe potenciar su actuación en cualquier ámbito; en esta ocasión, frente al ordenador.

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