18 de octubre. Día Mundial de la Menopausia

DECLARACIÓN POR EL RECONOCIMIENTO VITAL Y LA VISIBILIDAD DE LA MENOPAUSIA

Por una vida plena en todas nuestras edades

Desde la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical nos dirigimos a la sociedad, a los sistemas de salud y a las instituciones públicas para exigir una transformación radical en la forma en que entendemos, acompañamos y valoramos la vida de las mujeres.

Durante generaciones, una mirada patriarcal y reduccionista ha encasillado el valor social de la mujer en un intervalo injustamente estrecho: la juventud y la capacidad reproductiva. Bajo esta lógica, todo lo que ocurre antes se ha tratado como una mera preparación, y todo lo que viene después, como un declive invisible e inevitable. Esta visión no solo distorsiona nuestra identidad, degradándonos como seres humanos a un valor meramente de crianza sino que restringe nuestro derecho a un desarrollo personal continuo, digno y gozoso a lo largo de toda la existencia.

En este marco de justicia e igualdad, la invisibilidad de la menopausia no es un hecho fortuito: es la consecuencia directa del patriarcado machista.

La menopausia ha sido arrastrada al terreno del tabú, la vergüenza y el silencio precisamente porque señala el fin de la etapa fértil. Tratarla como un proceso secreto o una dolencia estigmatizada despoja a las mujeres de su autonomía y atenta directamente contra su calidad de vida. Por eso, alzar la voz por la visibilidad de la menopausia no es solo una conversación sobre salud: es un imperativo feminista, de derechos humanos y de justicia social.

Frente al silencio y la marginación de la madurez femenina, manifestamos y exigimos:

  • El valor intrínseco de cada etapa vital: Exigimos el reconocimiento de la infancia, la juventud, la adultez, la transición hormonal y la vejez como fases plenamente valiosas por sí mismas. Las mujeres no existimos en función de nuestra fertilidad ni de los cánones de belleza juveniles; nuestra identidad se expande con los años, sumando experiencia, capacidad de liderazgo y soberanía sobre nuestros cuerpos.
  • Derecho a la salud integral con perspectiva de género: Reclamamos una atención médica que supere el sesgo centrado casi exclusivamente en la maternidad. Exigimos investigación, diagnóstico y tratamientos de calidad para la salud hormonal, cardiovascular, ósea, mental y sexual en todas las fases de la vida, garantizando que el acompañamiento durante la menopausia sea un derecho accesible y no un privilegio.
  • Entornos laborales y sociales libres de discriminación: Exigimos adecuar las dinámicas de trabajo y comunitarias a las necesidades de cada momento vital. Es indispensable erradicar la discriminación por edad y género que frena las carreras profesionales e invisibiliza el talento, la voz y la aportación de las mujeres maduras.
  • Desmantelar la vergüenza y habitar el bienestar: Reivindicamos el derecho a nombrar nuestros procesos corporales sin tapujos. La menopausia no representa el fin de la vitalidad, de la sexualidad ni del proyecto vital, sino una transición natural que debe vivirse con dignidad, libertad y plenitud.

Poner en valor cada ciclo de nuestra vida es defender el derecho a envejecer sin perder derechos, espacio ni relevancia. Convencidas de que lo personal es político, llamamos a romper el estigma, desmantelar el silencio y situar la salud y el bienestar integral de la mujer en el centro de la agenda social y política con medidas que ayuden a visibilizar y normalizar cualquiera de las etapas vitales de las mujeres.

Ni invisibles, ni en silencio: por el valor de todas nuestras edades y una menopausia plena, informada y con derechos.

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