Mujeres saharauis

| Jadiyetu El Mohtar |
Responsable de Relaciones Internacionales de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis

El fin de la ocupación militar marroquí de la última colonia en África. Solo así podremos las mujeres saharauis librarnos para canalizar nuestras energías hacia una lucha más particular.

Cuando las mujeres de todo el mundo se unen para celebrar con gran regocijo y alegría su día, a pesar de sus diferencias lingüísticas, religiosas, étnicas, políticas, sociales y económicas, demuestran el compromiso de continuar en una tradición de más de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la paz, la justicia y el desarrollo. Las mujeres saharauis también nos unimos, pero a nuestra manera.

Con la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, las mujeres saharauis también nos sumamos a esa lucha global por los derechos como ciudadanas, por la igualdad y por la justicia social separadas de nuestras familias y reivindicando lo más elemental, UN PAÍS.

A pesar de lo que nos une con millones de mujeres en otras partes del mundo vemos que nosotras, las mujeres saharauis, tenemos otras cargas que asumir, otras luchas que librar, muchas batallas que ganar a pesar de que llevamos más de 40 años puño en alto a los dos lados del muro marroquí que nos divide como pueblo, divide el territorio en dos, rompe nuestros lazos con un territorio que la invasión nos obligó a abandonar en un largo éxodo, marcado también por el abandono de España, la potencia colonizadora que dio paso a la invasión militar.

Violando la legalidad internacional en 1976, España abandonó el Sáhara incumpliendo los compromisos de autodeterminación al firmar unos Acuerdos tripartitos con Marruecos y Mauritania dando comienzo la larga travesía del éxodo del pueblo saharaui, de las familias compuestas en su mayoría por mujeres y niños. La mayor parte se asentó en los campamentos de refugiados en el sur de Argelia, sobreviviendo en durísimas condiciones. Otra parte de la población quedó en los territorios del Sahara occidental, ocupados ilegalmente por Marruecos bajo un estado de sitio permanente, perseguidas, torturadas, encarceladas, eliminadas, desaparecidas, o enterradas en fosas comunes, solo por el hecho de rechazar de forma pacífica la ocupación o por intentar preservar sus señas de identidad; viven bajo una represión en la que sufren una continua violación de los derechos humanos por parte de Marruecos.

A pesar de estas condiciones adversas, las mujeres saharauis, que siempre hemos tenido un reconocimiento dentro de una sociedad secular por sus orígenes beduinos y nómadas, hemos forjado una presencia asumiendo otras luchas más personales, más feministas, por ello y desde un primer momento nos unimos a los símbolos de lucha por la igualdad destacando el Día Internacional de la Mujer como un día reivindicativo y de reconocimiento a aquellas compañeras que más aportaron por la comunidad y por sus semejantes. Como bien definió Rigoberta Menchú: ¨Una mujer con imaginación es una mujer que no sólo sabe proyectar la vida de una familia, la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio¨.

En estas condiciones las mujeres saharauis asumimos una dura tarea que ha hecho de nosotras un modelo de gestión por la supervivencia. Detractores exigen mayores cotas de poder, de empoderamiento, de visibilidad y un largo etcétera. La realidad da la razón a las mujeres saharauis que en cuarenta años, y con miles de obstáculos de múltiples modos y formas, hemos conseguido avanzar en nuestros objetivos y por ello somos consideradas un auténtico ejemplo de emancipación por la determinación, coraje, capacidad de lucha y la dignidad con que las mujeres saharauis, tanto en los campamentos de refugiados como en los territorios ocupados del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, afrontamos la lucha por nuestros derechos como personas, por la libertad de nuestro pueblo y también como mujeres.

En los campamentos y con pocos medios conseguimos organizar la comunidad, construir escuelas, crear un sistema de salud, enseñando, cuidando, creando toda una estructura social donde se ha erradicado el analfabetismo de niños y niñas y adultos, sin bajar la guardia en lo referente a nuestra lucha particular por la emancipación de la mujer.

Al otro lado del muro, al igual que en los campamentos, las mujeres bajo ocupación también están organizadas y son parte importante en la reivindicación de derechos a la educación para ellas y sus descendientes, derechos a la asistencia sanitaria, al trabajo. Todo ello con un papel determinante en las movilizaciones pacíficas contra la presencia de la ocupación, contra el indiscriminado expolio de los recursos naturales que efectúa el régimen marroquí, o en su estrategia de romper el bloqueo informativo para visibilizar las graves violaciones de los derechos humanos que comete Marruecos, incluso con un alto el fuego en vigor y unas negociaciones para lograr una solución política que permita a los saharauis ejercer sus derechos, a pesar de que Marruecos no permite que expresen su voluntad de manera pacífica.

En este contexto tan complicado y adverso para las luchas individuales y colectivas de las mujeres en general, las mujeres saharauis buscamos formas para abrirnos camino en una doble lucha por la libertad.

Cuando en 1991 se firmó un acuerdo de alto el fuego y terminó la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario, se produce el retorno de los hombres a los campamentos y nos encontramos de nuevo en un periodo en el que mujeres y hombres tenemos que compartir los mismos espacios. En este contexto, las mujeres saharauis buscamos formas que permitan compatibilizar el hecho de ser firme defensoras de la autodeterminación de nuestro pueblo, contribuyendo a la creación de las instituciones de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) que consolide nuestras conquistas sociales, porque nuestra lucha es también de género, en la que no estamos dispuesta a ceder. El modelo que perfilamos las mujeres saharauis es un modelo en el que conjugamos tradición con progreso, liderando el cambio y caminando hacia un futuro que garantice la igualdad para todos y todas. Nos proponemos romper los estereotipos a la vez que seguimos con nuestro empeño en preservar nuestras raíces y nuestra cultura para reforzar nuestros lazos familiares, lo que hace por ejemplo que ninguna niña o niño que quede huérfano, quede desamparado, es cuidado por su tía, su abuela, o cualquier otra mujer de la familia. La familia tiene un gran valor, igual que la amistad. En la misma mediada se trata a los ancianos y ancianas, y a las personas con discapacidad.

Las mujeres saharauis hemos conseguido que nuestra sociedad sea muy avanzada en cuanto a derechos de la mujer. Por el contrario, sí se sufre una gran represión, violencia y, en muchos casos, la muerte en las zonas ocupadas por Marruecos, a manos de las autoridades marroquíes. El contraste entre una parte del pueblo saharaui bajo la ocupación y la otra en el exilio demuestra la ingente labor que hemos desarrollado las mujeres saharauis construyendo una sociedad tolerante e igualitaria.

Esto hace que las mujeres saharauis sean reconocidas internacionalmente por el importante papel que han jugado y juegan en la transformación de la sociedad saharaui. El mundo debe beneficiarse de la experiencia y el capital humano que suponemos las mujeres saharauis en nuestra doble lucha por conseguir nuestros derechos dentro de una sociedad árabe y musulmana, y por nuestra lucha en conseguir instaurar la total soberanía de nuestro Estado ocupado en un 80% por el reino de Marruecos.

La ONU ha reconocido a través de sus múltiples organismos presentes sobre el terreno el importante papel que jugamos las mujeres saharauis como constructoras de PAZ. La lucha pacífica del pueblo saharaui en general y de las mujeres en particular debería tomarse en cuenta por el Consejo de Seguridad de la ONU para que exija al Reino de Marruecos que respete escrupulosamente sus compromisos acordados solemnemente en el Plan de Arreglo para el Sáhara Occidental de 1991 y de los Acuerdos de Houston del año 1997. Exigir el derecho del pueblo saharaui a la libertad y la independencia es una responsabilidad de la Comunidad Internacional.

Las mujeres saharauis también hemos llevado a cabo una lucha sin cuartel por la protección de los recursos naturales del Sahara Occidental y exigimos el fin del expolio que lleva a cabo Marruecos como fuerza ocupante a pesar de la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, que deja claro que los recursos naturales del pueblo saharaui no se pueden explotar sin el consentimiento de sus legítimos dueños, el pueblo saharaui. Otra lucha que llevamos a cabo las mujeres saharauis como activistas, madres y familiares es la liberación de los presos políticos saharauis y el grupo de presos de Gdeim Izik, exigiendo su puesta en libertad ante las injustas condenas que los tribunales marroquíes les han impuesto por el simple hecho de reivindicar su derecho de autodeterminación.

Las mujeres saharauis asumimos que nuestras luchas son múltiples y son arduas tareas que se acentúan por una ocupación que relega al pueblo saharaui al exilio, a la represión y a unas condiciones precarias donde los derechos son violados sistemáticamente, por ello y a pesar de la importancia de nuestra lucha como Mujeres, consideramos que uno de los objetivos primordiales es el fin de la ocupación militar marroquí de la última colonia en África. Solo así podremos las mujeres saharauis librarnos para canalizar nuestras energías hacia una lucha más particular, en pie de igualdad con el resto de mujeres en el mundo.

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