Perseguida por el franquismo y olvidada por la historia: quién fue la impresora y editora Zoila Ascasibar

   Artículo extraido de «El Pais». PEIO H. RIAÑO


«Propietaria de una imprenta. Persona simpatizante de la República según se manifiesta en carta dirigida a Galarza». Esta ficha que figura en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca es uno de los pocos documentos que han llegado hasta nuestros días sobre la vida de la impresora y editora Zoila Ascasibar, de la que no se conoce ni siquiera en qué año murió. Queda claro que las autoridades franquistas la vigilaban por republicana, pero ¿quién fue esta mujer nacida de la nada, que dirigió una imprenta por la que pasaron publicaciones y editoriales durante los años veinte y treinta?

Nació en Elgeta (Gipuzkoa), marchó a servir a Madrid y acabó en la casa de Manuel Alama Montes, editor de la revista ilustrada Alrededor del mundo, una especie de Muy interesante de aquella época. El editor muere pronto y su imprenta pasa por varias manos antes de que se responsabilice de ella Ascasibar, que la mantuvo viva hasta el golpe de Estado de 1936 que devino en guerra civil.

La represión franquista acabó con su independencia y libertad, como con el resto de mujeres librepensadoras que fueron educadas y educaron, que entraron a formar parte de la opinión pública y que aplicaron una nueva mirada a los asuntos de la actualidad.

En un anuncio del negocio, publicado en 1931, se puede leer: «Imprenta Zoila Ascasibar. Especialidad en libros y revistas de gran tirada. Dotada con maquinaria modernísima para efectuar toda clase de trabajo de imprenta y encuadernación». También se encuentra una noticia del mismo año, que da a conocer el incendio de su local, sito en la madrileña calle de Martín de los Heros, 65, durante la Nochevieja. «Un individuo lo provocó y murió en el intento», precisa a EL PAÍS Ángeles Ezama Gil, profesora del Departamento de Filología Española de la Universidad de Zaragoza.

Ezama se encontró por casualidad con el nombre de la impresora y empezó a investigar sobre ella hace poco tiempo. «Me queda mucho por indagar, mucho trabajo de archivo. La última noticia que tengo es de 1942», comenta la especialista, quien lleva más de 15 años rescatando a las mujeres olvidadas por la historia de la literatura.

Apenas tiene teorías sobre la vida y trabajo de Zoila Ascasibar, aunque al revisar las publicaciones que editó en su imprenta, Ezama llega a la conclusión de que puso mucho cuidado «y buen gusto», que negoció con directores de revistas, que editó mucho, que se puso el mundo por montera y que debió de tener una vida pública muy intensa.

Y, a pesar de todo ello, Ascasibar es una mujer invisible para la historia. El rastro más notable de ella en la actualidad es una editorial que lleva su nombre en su homenaje. Durante cuatro décadas ella y otras como ella fueron silenciadas por el franquismo. Es una deuda que tiene la historia, porque como apunta Ezama, «a los hombres se les perdona la mediocridad más que a las mujeres, que deben estar muy muy bien reconocidas para pasar a los libros».

No es la única olvidada. La mujer española de finales del siglo XIX y el primer tercio del XX desapareció por completo de las crónicas y los cánones cuando Franco impuso su régimen. El proyecto de mujer independiente que conquistó sus derechos, que defendió sus ideales y que participó en la vida intelectual fue reprimida y se las puso al borde de la extinción en los manuales de historia.

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